¿Sabía que…?
En varios países de América Latina, la VAR ya se utiliza de forma puntual en las divisiones inferiores, especialmente en finales y partidos de ascenso. El verdadero desafío, por tanto, no es su existencia, sino lograr que pueda implementarse de forma sostenible durante toda una temporada.
Cuando una decisión arbitral polémica cambia el rumbo de un partido de primera división, el debate estalla de inmediato. Las repeticiones inundan las transmisiones, los medios analizan cada jugada y los aficionados exigen la intervención de la VAR.
Pero, ¿qué ocurre en las divisiones inferiores?
Un ascenso perdido por un penalti no sancionado. Un descenso condicionado por un fuera de juego mal señalado. Una final de ascenso marcada por un error arbitral. En la Segunda o Tercera División, este tipo de decisiones también puede tener un enorme impacto deportivo y económico para los clubes.
Sin embargo, en gran parte de América Latina, la VAR sigue sin estar presente (o solo se utiliza de forma puntual) en estas competiciones.
¿Por qué estas ligas rara vez cuentan con asistencia arbitral por vídeo de manera permanente?
La respuesta es mucho más compleja de lo que parece.
No se trata de la importancia deportiva
De hecho, es todo lo contrario.
Para muchos clubes, lograr el ascenso supone un aumento de ingresos, mayor exposición mediática, nuevas oportunidades comerciales e incluso la estabilidad financiera de toda la institución.
Además, los árbitros se enfrentan exactamente a las mismas situaciones que en la máxima categoría:
- Fueras de juego muy ajustados.
- Acciones dentro del área penal.
- Tarjetas rojas directas.
- Errores en la identificación de jugadores.
El problema, por tanto, no es si las divisiones inferiores merecen contar con apoyo arbitral mediante vídeo, sino cómo hacer que ese apoyo sea realmente accesible.
La VAR es mucho más que un sistema de vídeo
Existe una idea equivocada muy extendida: pensar que la VAR consiste simplemente en unas cuantas cámaras y un monitor.
La realidad es muy distinta. El protocolo oficial de la IFAB y de la FIFA establece un marco mucho más exigente.
Según la IFAB, la VAR solo puede utilizarse cuando el organizador de la competición cumple todos los requisitos de implementación establecidos y obtiene la autorización oficial de la FIFA. En otras palabras, una liga no puede instalar una cámara adicional, colocar a un árbitro frente a una pantalla y afirmar que ya dispone de VAR.
Detrás de cada sistema de asistencia arbitral existe un proceso completo de validación tecnológica, formación, procedimientos operativos y estándares de calidad.
El coste sigue siendo el principal obstáculo
Si hay un factor que aparece una y otra vez en las distintas ligas latinoamericanas, ese es el coste.
Un sistema VAR tradicional suele requerir:
- Varias cámaras de retransmisión.
- Árbitros VAR dedicados.
- Árbitros asistentes VAR (AVAR).
- Operadores de repetición.
- Infraestructura técnica especializada.
- Procedimientos de supervisión y control de calidad.
En Colombia, El País estimó que el coste operativo del VAR ronda los 26,5 millones de pesos colombianos por partido cuando la inversión anual se distribuye a lo largo de toda la temporada. Esta cifra refleja el importante esfuerzo económico que supone ofrecer cobertura VAR de manera permanente.
Chile vive una situación muy similar. El debate sobre la posible incorporación de VAR Light en la Primera B demuestra que los clubes reconocen el valor del apoyo arbitral por vídeo, pero que el modelo VAR tradicional continúa siendo difícil de financiar durante una temporada completa.
Para competiciones con ingresos más limitados por derechos televisivos y patrocinio, la ecuación económica se vuelve rápidamente muy complicada.
No todos los estadios están preparados
La infraestructura representa otro gran desafío.
Para que la VAR funcione correctamente, es necesario disponer de:
- Conectividad fiable.
- Ubicación adecuada de las cámaras.
- Iluminación suficiente.
- Espacios técnicos específicos.
- Una producción televisiva consistente.
Incluso algunas ligas de primera división tuvieron que adaptar sus instalaciones antes de implantar la VAR de forma regular. En Perú, por ejemplo, la Federación Peruana de Fútbol tuvo que asegurarse previamente de que los estadios cumplían con los requisitos técnicos necesarios.
En las divisiones inferiores, donde la calidad de los estadios varía considerablemente, el reto es aún mayor.
Resulta muy difícil garantizar un sistema de asistencia arbitral homogéneo cuando algunos estadios cuentan con una producción audiovisual completa y otros apenas disponen de unos pocos ángulos de cámara o presentan problemas de conectividad.

Sin buenas imágenes, la VAR pierde eficacia
Muchas veces se subestima la importancia de la producción televisiva.
La revisión en vídeo solo es tan fiable como las imágenes disponibles. Los partidos de Segunda y Tercera División suelen retransmitirse con muchas menos cámaras que los encuentros de la máxima categoría.
Menos cámaras significan:
- Menos ángulos disponibles.
- Más puntos ciegos.
- Menos repeticiones útiles.
- Menor capacidad para confirmar o corregir decisiones importantes.
En definitiva, la VAR solo puede analizar aquello que las cámaras son capaces de mostrar.
La tecnología es solo una parte de la ecuación
Hablar de VAR no es hablar únicamente de tecnología. También es hablar de personas.
Árbitros VAR, asistentes VAR, operadores de repetición y supervisores necesitan una formación específica para garantizar que el sistema se aplica de forma uniforme.
La documentación de la IFAB deja claro que implantar la VAR implica mucho más que instalar equipamiento. Requiere oficiales cualificados, procedimientos estandarizados, infraestructura tecnológica, programas de calidad y una gestión integral del proyecto.
Para una federación, extender la VAR supone invertir tanto en tecnología como en capital humano.

¿Por qué algunas ligas solo utilizan la VAR en las finales?
Ante todas estas limitaciones, varias competiciones han optado por una solución intermedia.
En lugar de utilizar la VAR en todos los partidos, la reservan para los encuentros más decisivos: finales, promociones y playoffs de ascenso.
Argentina es un buen ejemplo. La AFA ha designado equipos VAR y AVAR para determinados partidos de ascenso de la Primera Nacional, mientras que su utilización regular continúa estando lejos de ser una realidad en toda la categoría.
Este enfoque permite concentrar los recursos disponibles en aquellos encuentros donde una decisión arbitral puede tener mayores consecuencias deportivas.
Al mismo tiempo, demuestra que el verdadero reto no es si la VAR puede utilizarse, sino si resulta viable implantarla de forma continua durante todo un campeonato.
VAR Light: un camino más accesible para las divisiones inferiores
En los últimos años, el debate ha evolucionado. La cuestión ya no es si las divisiones inferiores necesitan apoyo arbitral mediante vídeo. La verdadera pregunta es:
¿Qué tipo de asistencia por vídeo se adapta realmente a su realidad operativa?
Actualmente, la FIFA reconoce dos configuraciones principales: Full VAR vs VAR Light
La Full VAR representa el modelo más completo, con un mayor número de cámaras, operadores e infraestructura.
La VAR Light, por su parte, busca reducir parte de esas exigencias operativas manteniendo un sistema estructurado y alineado con los estándares establecidos por la FIFA.
Para las competiciones de Segunda y Tercera División, este enfoque ofrece varias ventajas potenciales:
- Menor complejidad operativa.
- Menor número de cámaras necesarias.
- Flujos de trabajo más simples.
- Costes operativos más sostenibles.
- Implementación más viable en estadios con recursos limitados.
Esto no significa que la VAR Light sea una solución universal.
Cada liga debe analizar sus necesidades, su infraestructura y su presupuesto. Sin embargo, representa un paso importante hacia un modelo de asistencia arbitral pensado también para competiciones con recursos más limitados.
| Criterio | Full VAR | VAR Light |
| Número de cámaras | Diseñada para producciones con un mayor número de cámaras | Diseñada para producciones con un número más reducido de cámaras (normalmente entre 4 y 8) |
| Infraestructura | Centro VAR dedicado | Configuración portátil o local |
| Tiempo de instalación | Instalación permanente | Instalación en 30–60 minutos |
| Costo | Elevado | Más asequible |
| Personal técnico | Requiere operadores VAR y analistas de vídeo capacitados | Puede ser operado por un equipo arbitral reducido |
| Sistema de comunicación | Comunicación directa entre los árbitros y la sala VAR | Configuración de comunicación local o remota |
| Costo operativo | Elevado debido a la infraestructura y al personal | Costos operativos más bajos, lo que lo hace accesible para un mayor número de competiciones |
| Tiempo de implementación | Requiere varios meses de preparación y pruebas | Despliegue rápido en menos de una hora |
| Cumplimiento normativo | Requerido para competiciones FIFA y UEFA de primer nivel | Certificado por la FIFA para ligas inferiores y otros deportes |
| Ideal para | Ligas de primer nivel y grandes torneos | Ligas inferiores, competiciones juveniles y torneos con recursos limitados |
También puede consultar nuestro Glosario VAR Video Replay para conocer mejor la terminología, las funciones y los procedimientos que forman parte del arbitraje asistido por vídeo.
Hacia una asistencia arbitral más accesible
Los casos de Chile, Colombia, Argentina y Perú apuntan todos hacia una misma conclusión:
Las divisiones inferiores sí quieren contar con VAR. La demanda existe: para que la asistencia arbitral por vídeo sea realmente accesible, deben cumplirse tres condiciones fundamentales:
- Cumplimiento de los requisitos reglamentarios.
- Fiabilidad técnica.
- Sostenibilidad financiera y operativa.
Por ello, el futuro del arbitraje asistido por vídeo en las divisiones inferiores probablemente pase por soluciones más flexibles, flujos de trabajo simplificados y modelos de implementación adaptados a la realidad de estas competiciones.
Porque, al final, los clubes que compiten fuera de la élite también se juegan mucho.
El verdadero desafío ya no consiste en decidir si merecen disponer de asistencia arbitral por vídeo. El desafío consiste en ofrecerles soluciones que respondan a su realidad técnica, operativa y económica.
Si deseas obtener más información sobre este tipo de implementaciones o conocer qué solución puede adaptarse mejor a tu competición, no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo.













